
En un mundo y una sociedad pensada para que todo el mundo ocupe un lugar determinado, a veces es difícil encajar...
Las personas de una edad estudian, las de otra edad trabajan, y las de otra gozan del descanso tras una vida entera dedicándose a sus funciones.
¿Y yo?
Estoy estudiando, pero no soy una estudiante.
Voy a la biblioteca universitaria y a mi alrededor todo son bisbiseos, la primavera hace mella entre mis compañeros de mesa, todos entre los 18 y los 20 años.
Tengo tiempo libre, pero no soy un jubilado.
Me siento en un banco de una plaza y mis compañeros de asiento son simpáticos abuelillos que charlan de sus cosas.
Tengo mi casa pero no soy madre ni me dedico a las tareas del hogar.
Es martes por la mañana, salgo al supermercado y por el camino me cruzo con amas de casa ajetreadas arrastrando sus carritos de la compra, y las únicas mujeres de mi edad que veo empujan cochecitos de bebé ultimo modelo.
Tengo treinta años, pero no tengo trabajo.
¿Dónde está mi sitio?
Las personas de una edad estudian, las de otra edad trabajan, y las de otra gozan del descanso tras una vida entera dedicándose a sus funciones.
¿Y yo?
Estoy estudiando, pero no soy una estudiante.
Voy a la biblioteca universitaria y a mi alrededor todo son bisbiseos, la primavera hace mella entre mis compañeros de mesa, todos entre los 18 y los 20 años.
Tengo tiempo libre, pero no soy un jubilado.
Me siento en un banco de una plaza y mis compañeros de asiento son simpáticos abuelillos que charlan de sus cosas.
Tengo mi casa pero no soy madre ni me dedico a las tareas del hogar.
Es martes por la mañana, salgo al supermercado y por el camino me cruzo con amas de casa ajetreadas arrastrando sus carritos de la compra, y las únicas mujeres de mi edad que veo empujan cochecitos de bebé ultimo modelo.
Tengo treinta años, pero no tengo trabajo.
¿Dónde está mi sitio?