
La familia, Egon Schiele (1918).
Hoy vengo a traeros un cuadro de otro de mis artistas imprescindibles.
Egon Schiele fue un pintor de enorme talento, con un estilo inconfundible. Muchas de sus obras causan gran impacto por su dureza, pero ésta en concreto siempre me ha fascinado especialmente por su simbolismo y todo lo que representa.
En éste cuadro Schiele pintó su autorretrato, a su mujer Edith y a su hijo.
Es un retrato de familia, pero los personajes no cruzan sus miradas, transmitiendo una extraña sensación de incomunicación, enmarcados en una habitación oscura donde no entra la luz del sol...
El niño tiene un rostro extraño e irreal, como todo el cuadro, y sin embargo, no sé porqué, ésta obra siempre me ha transmitido cierta dulzura.
Pero es un retrato de la familia que nunca existió, ya que Edith murió al sexto mes de embarazo, con lo que ese niño nunca llegó a nacer, y Schiele falleció tres días después, dejando la obra inacabada.